En el contexto actual
de la seguridad laboral, la prevención de riesgos y enfermedades profesionales
para diversos sectores industriales, la minería tiene connotaciones especiales,
por su importancia en el crecimiento y desarrollo de los pueblos de distintas
regiones y porque, entre otras cosas, independientemente de los riesgos
característicos de este sector, las actividades mineras se presentan en
escenarios cambiantes casi a diario, para lo cual es necesario adaptarse en
forma permanente. Las empresas dedicadas a la extracción de minerales
implementan estrategias preventivas para eliminar o controlar los riesgos
asociados a estas actividades, no obstante, ello no siempre es posible y se
recurre a los Equipos de Protección Personal (EPP), que si bien es cierto, no
eliminan el riesgo presente, pero sí lo reducen para resguardar la salud y
seguridad de los trabajadores. (http://www.fiso-web.org/, 204) De esta forma
podemos dar cuenta que un concepto básico e indispensable es reconocer los riesgos que se presentan en minería:
· Caída de rocas
desde el techo, las cajas o la frente;
· Caídas de igual
y distinto nivel,
· Golpes con
herramientas,
· Atrapamientos
en partes móviles de las máquinas,
· Proyección de
partículas a los ojos,
· Contacto con
energía eléctrica,
· Golpes,
atrapamientos y atropellos provocados por máquinas y vehículos,
· Golpes
propinados por mangueras de aire comprimido que se sueltan debido al mal
acoplamiento y que se proyectan porque carecen de cadenilla de seguridad,
· Asfixia y/o
intoxicación en lugares mal ventilados, contaminados con humos y gases.
· También existe
riesgo por exposición a polvo neumoconiógeno y ruido que pueden provocar
enfermedades profesionales.
El principal riesgo en minería es el riesgo físico del cual derivan los
siguientes factores. Las lesiones traumáticas representan el principal problema y
su rango oscila desde los triviales hasta accidentes mortales (caída
de rocas, incendios, explosiones, inundaciones, derrumbamiento
y electrocución). La aplicación sistemática de técnicas de gestión
del riesgo en países desarrollados ha contribuido a reducir de
forma sustancial la frecuencia de este tipo de accidentes, aunque
son necesarias importantes mejoras para alcanzar los límites
tolerables a nivel general.
El ruido, y la sordera subsecuente, han
estado de forma omnipresente en la minería. Es generado por las
perforadoras, dinamita, corte de materiales, equipos de ventilación,
trituradoras, cadena de transporte de los minerales y, finalmente, el
procesado. Controlar el ruido ha sido siempre ha sido una tarea muy
difícil en este sector.
El calor y la humedad es un importante problema ya
que la temperatura del aire aumenta con la profundidad (debido principalmente
al gradiente geotérmico y a la mayor presión barométrica). Así, en las
profundas minas de oro de Sudáfrica, los golpes de calor de consecuencias
fatales han sido siempre un problema importante.
La presión barométrica es elevada en
minas profundas (en estos casos se genera un incremento de la temperatura
del aire y se reduce la sudoración, lo que genera golpes de calor) y
reducida en minas de alta altitud, especialmente en Sudamérica (en estos
casos una hipoxia crónica intermitente induce adaptaciones fisiológicas
y genera síntomas agudos benignos del mal de la montaña).
La vibración transmitida por
martillos neumáticos es la causa o exacerbación de trastornos vertebrales
preexistentes.
La exposición solar a la radiación
ultravioleta en trabajadores que operan en minas de superficie contribuye
a la presencia de cáncer de células escamosas y cáncer de células basales.
(http://www.prevencionintegral.com/)
Podemos observar que el
autor no tiene en cuenta los riesgos por
atrapamiento como en maquinaria en movimiento en los malacates, trituradoras y
bandas trasportadoras ya que estos son de gran importancia en la minería
subterránea, porque suceden en ambientes con poca luz que dificultan la
reacción y movilidad de los trabajadores.
Recientes
investigaciones han concluido que existen datos suficientes para respaldar una
asociación entre silicosis y cáncer pulmonar. El riesgo de cáncer también se
incrementa con el tabaquismo y la exposición a otros carcinógenos presentes en
el ambiente de trabajo como el radón y las emisiones diesel. La asociación
entre silicosis y tuberculosis ha sido reconocida hace mucho tiempo. Los
niveles de tuberculosis activa en sujetos silicóticos varían de dos a treinta veces más que en
sujetos pertenecientes a la misma fuerza laboral sin silicosis. Los factores
que influyen en el desarrollo de la infección son: severidad de la silicosis,
prevalencia local de tuberculosis, edad del trabajador, status VIH y su estado
de salud. La prevalencia de infección VIH en países como el nuestro incrementará
significativamente la prevalencia de tuberculosis en mineros expuestos al polvo
de sílice.
Se han reportado
asociaciones entre exposición al polvo de sílice y ciertas enfermedades del
tejido conectivo incluyendo esclerosis sistémica progresiva, lupus eritematoso
sistémico, artritis reumatoide y enfermedad renal. Es importante mencionar que los
individuos con silicosis son usualmente asintomáticos. La disnea de esfuerzo se
asocia con complicaciones tales como fibrosis masiva progresiva, tuberculosis o
enfermedad de vía aérea asociada. La presencia de tos y producción de esputo
son síntomas comunes que suelen deberse a bronquitis crónica, pero pueden
reflejar el desarrollo de tuberculosis o cáncer pulmonar. (http://www.revistaseguridadminera.com/) Es muy importante destacar que nosotros los
mineros que somos propensos a contraer silicosis somos asintomáticos, por lo
cual es de gran importancia exigir la realización de los exámenes ocupacionales
periódicos en nuestras empresas, ya que este es el primer paso para identificar
una posible enfermedad laboral.
El principal problema
es que la mayoría de las cerca de seis mil minas que hay en Colombia son
ilegales, no tienen permiso del Estado, lo que quiere decir que es muy probable
que no cumplan con todas las normas de seguridad industrial requeridas en esa
labor.
A ello se agrega que el
Ministerio de Minas sólo tiene 16 inspectores de seguridad para controlar unas
tres mil minas legales en todo el país.
De hecho, el ministro Carlos Rodado Noriega dijo hace unos días que se requiere contratar una auditoría minera internacional que haga un barrido por el sector y para ello estima una inversión cercana a los $100.000 millones de pesos. “Los recursos humanos, técnicos y financieros son escasos”, dijo el funcionario.
De hecho, el ministro Carlos Rodado Noriega dijo hace unos días que se requiere contratar una auditoría minera internacional que haga un barrido por el sector y para ello estima una inversión cercana a los $100.000 millones de pesos. “Los recursos humanos, técnicos y financieros son escasos”, dijo el funcionario.
Pese a que no se conoce
oficialmente un mapa de riesgo minero en el país, el experto Jorge Martín
Molina, ingeniero de minas de la Universidad Nacional de Medellín, trazó un
panorama de vulnerabilidad a instancias de El País.
El experto explicó que
la minería donde hay más riesgo es la subterránea, la que se hace en socavones,
más que la que se explota en superficie o a cielo abierto.
A su vez, de la minería
subterránea, la explotación que mayor riesgo representa es la del carbón. (http://www.elpais.com.co/) La otra constante en
la incidencia de la accidentalidad es como vemos la ilegalidad de las empresas,
y el factor económico para que el gobierno controle este certamen de
explotaciones no permitidas es amplio, tengamos en cuenta que estas personas
irresponsables que además de arriesgar la integridad de los trabajadores acaba
con el medio ambiente, ya que en ciertas zonas donde explotan es reserva
forestal.
Como vemos en cada uno
de las empresas de la región se debe implementar varios programas con base en
los riesgos y enfermedades laborales que se desarrollan en el medio, ya que
dichos programas tiene el deber de mitigar ese impacto social que causa en la población
trabajadora de las minas de carbón de la zona
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