viernes, 11 de diciembre de 2015

MARCO TEORICO

En el contexto actual de la seguridad laboral, la prevención de riesgos y enfermedades profesionales para diversos sectores industriales, la minería tiene connotaciones especiales, por su importancia en el crecimiento y desarrollo de los pueblos de distintas regiones y porque, entre otras cosas, independientemente de los riesgos característicos de este sector, las actividades mineras se presentan en escenarios cambiantes casi a diario, para lo cual es necesario adaptarse en forma permanente. Las empresas dedicadas a la extracción de minerales implementan estrategias preventivas para eliminar o controlar los riesgos asociados a estas actividades, no obstante, ello no siempre es posible y se recurre a los Equipos de Protección Personal (EPP), que si bien es cierto, no eliminan el riesgo presente, pero sí lo reducen para resguardar la salud y seguridad de los trabajadores. (http://www.fiso-web.org/, 204) De esta forma podemos dar cuenta que un concepto básico e indispensable es reconocer  los riesgos que se presentan en minería:
· Caída de rocas desde el techo, las cajas o la frente;
 · Caídas de igual y distinto nivel,
· Golpes con herramientas,
· Atrapamientos en partes móviles de las máquinas,
 · Proyección de partículas a los ojos,
· Contacto con energía eléctrica,
· Golpes, atrapamientos y atropellos provocados por máquinas y vehículos,
· Golpes propinados por mangueras de aire comprimido que se sueltan debido al mal acoplamiento y que se proyectan porque carecen de cadenilla de seguridad,
· Asfixia y/o intoxicación en lugares mal ventilados, contaminados con humos y gases.
 · También existe riesgo por exposición a polvo neumoconiógeno y ruido que pueden provocar enfermedades profesionales.
El principal riesgo en minería es el riesgo físico del cual derivan los siguientes factores.  Las lesiones traumáticas representan el principal problema y su rango oscila desde los triviales hasta accidentes mortales (caída de rocas, incendios, explosiones, inundaciones, derrumbamiento y electrocución). La aplicación sistemática de técnicas de gestión del riesgo en países desarrollados ha contribuido a reducir de forma sustancial la frecuencia de este tipo de accidentes, aunque son necesarias importantes mejoras para alcanzar los límites tolerables a nivel general.
El ruido, y la sordera subsecuente, han estado de forma omnipresente en la minería. Es generado por las perforadoras, dinamita, corte de materiales, equipos de ventilación, trituradoras, cadena de transporte de los minerales y, finalmente, el procesado. Controlar el ruido ha sido siempre ha sido una tarea muy difícil en este sector.
El calor y la humedad es un importante problema ya que la temperatura del aire aumenta con la profundidad (debido principalmente al gradiente geotérmico y a la mayor presión barométrica). Así, en las profundas minas de oro de Sudáfrica, los golpes de calor de consecuencias fatales han sido siempre un problema importante.
La presión barométrica es elevada en minas profundas (en estos casos se genera un incremento de la temperatura del aire y se reduce la sudoración, lo que genera golpes de calor) y reducida en minas de alta altitud, especialmente en Sudamérica (en estos casos una hipoxia crónica intermitente induce adaptaciones fisiológicas y genera síntomas agudos benignos del mal de la montaña).
La vibración transmitida por martillos neumáticos es la causa o exacerbación de trastornos vertebrales preexistentes.
La exposición solar a la radiación ultravioleta en trabajadores que operan en minas de superficie contribuye a la presencia de cáncer de células escamosas y cáncer de células basales. (http://www.prevencionintegral.com/)
Podemos observar que el autor  no tiene en cuenta los riesgos por atrapamiento como en maquinaria en movimiento en los malacates, trituradoras y bandas trasportadoras ya que estos son de gran importancia en la minería subterránea, porque suceden en ambientes con poca luz que dificultan la reacción y movilidad de los trabajadores.
Recientes investigaciones han concluido que existen datos suficientes para respaldar una asociación entre silicosis y cáncer pulmonar. El riesgo de cáncer también se incrementa con el tabaquismo y la exposición a otros carcinógenos presentes en el ambiente de trabajo como el radón y las emisiones diesel. La asociación entre silicosis y tuberculosis ha sido reconocida hace mucho tiempo. Los niveles de tuberculosis activa en sujetos silicóticos  varían de dos a treinta veces más que en sujetos pertenecientes a la misma fuerza laboral sin silicosis. Los factores que influyen en el desarrollo de la infección son: severidad de la silicosis, prevalencia local de tuberculosis, edad del trabajador, status VIH y su estado de salud. La prevalencia de infección VIH en países como el nuestro incrementará significativamente la prevalencia de tuberculosis en mineros expuestos al polvo de sílice.
Se han reportado asociaciones entre exposición al polvo de sílice y ciertas enfermedades del tejido conectivo incluyendo esclerosis sistémica progresiva, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide y enfermedad  renal. Es importante mencionar que los individuos con silicosis son usualmente asintomáticos. La disnea de esfuerzo se asocia con complicaciones tales como fibrosis masiva progresiva, tuberculosis o enfermedad de vía aérea asociada. La presencia de tos y producción de esputo son síntomas comunes que suelen deberse a bronquitis crónica, pero pueden reflejar el desarrollo de tuberculosis o cáncer pulmonar. (http://www.revistaseguridadminera.com/)  Es muy importante destacar que nosotros los mineros que somos propensos a contraer silicosis somos asintomáticos, por lo cual es de gran importancia exigir la realización de los exámenes ocupacionales periódicos en nuestras empresas, ya que este es el primer paso para identificar una posible enfermedad laboral.
El principal problema es que la mayoría de las cerca de seis mil minas que hay en Colombia son ilegales, no tienen permiso del Estado, lo que quiere decir que es muy probable que no cumplan con todas las normas de seguridad industrial requeridas en esa labor.
A ello se agrega que el Ministerio de Minas sólo tiene 16 inspectores de seguridad para controlar unas tres mil minas legales en todo el país.
De hecho, el ministro Carlos Rodado Noriega dijo hace unos días que se requiere contratar una auditoría minera internacional que haga un barrido por el sector y para ello estima una inversión cercana a los $100.000 millones de pesos. “Los recursos humanos, técnicos y financieros son escasos”, dijo el funcionario.
Pese a que no se conoce oficialmente un mapa de riesgo minero en el país, el experto Jorge Martín Molina, ingeniero de minas de la Universidad Nacional de Medellín, trazó un panorama de vulnerabilidad a instancias de El País.
El experto explicó que la minería donde hay más riesgo es la subterránea, la que se hace en socavones, más que la que se explota en superficie o a cielo abierto.
A su vez, de la minería subterránea, la explotación que mayor riesgo representa es la del carbón. (http://www.elpais.com.co/) La otra constante en la incidencia de la accidentalidad es como vemos la ilegalidad de las empresas, y el factor económico para que el gobierno controle este certamen de explotaciones no permitidas es amplio, tengamos en cuenta que estas personas irresponsables que además de arriesgar la integridad de los trabajadores acaba con el medio ambiente, ya que en ciertas zonas donde explotan es reserva forestal.

Como vemos en cada uno de las empresas de la región se debe implementar varios programas con base en los riesgos y enfermedades laborales que se desarrollan en el medio, ya que dichos programas tiene el deber de mitigar ese impacto social que causa en la población trabajadora de las minas de carbón de la zona

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